BALEÀRIA se avanza a la investigación y elude responsabilidades en el accidente del FORMENTERA DIRECT

El primer accidente marítimo con víctima mortal en mucho tiempo arroja nuevas sombras sobre BALEÀRIA, que ha protagonizado en los últimos años múltiples accidentes en la línea que una Eivissa con Formentera, atribuidos siempre a errores humanos. Por supuesto que es pronto para determinar qué paso exactamente en la bocana del puerto de Eivissa al filo de la medianoche del pasado martes, cuando el FORMENTERA DIRECT -literalmente- pasó por encima de un semirrígida de poco más de 6 metros de eslora y segó la vida por decapitación de uno de los ocupantes. El analista del portal especializado naucher.com ya ha recordado que la comisión de investigación deberá tener en cuenta que el mercante abordó a la embarcación de recreo y que la regla 2.a del llamado RIPA (Colreg en siglas inglesas) prescribe que “Ninguna disposición del presente Reglamento eximirá a un buque, o a su propietario, al capitán o a la dotación del mismo, de las consecuencias de cualquier negligencia en el cumplimiento de este Reglamento o de negligencias en observar cualquier precaución que pudiera exigir la práctica normal del marino o las circunstancias especiales del caso”. BALEÀRIA intentó desde el primer momento, y desde la lógica de la comunicación empresarial, lamentar el accidente, dar condolencias y de forma más o menos saducea dejar entrever que toda la responsabilidad del accidente es atribuible a las víctimas. Incluso un comentario publicado en este BalearFerry parece ir más allá. En todo caso, BALEÀRIA empleó obviedades vacías de contenido: “El Capitán y la compañía lamentan el fallecimiento y trasladan sus condolencias a la familia. Además, están colaborando con las autoridades y las compañías de seguros en la investigación para clarificar las causas del accidente”; como si colaborar en la investigación no fuere una obligación de la naviera. Sea como sea, la realidad es que la tripulación del FORMENTERA DIRECT está en danza, como mínimo, 13 horas al día, ya que su primera salida programada es a las 12:00 desde Eivissa y la última a las 23:00 desde Formentera; mientras se realizan cuatro servicios de ida y vuelta, hay cambios de muelle y, por supuesto, las operaciones de carga y descarga de vehículos. El barco (botado en 1987) navega a puntas de 22 nudos en sus travesías entre Eivissa y Formentera.

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