EL REPORTAJE DEL DOMINGO. Eivissa-Formentera: un puerto que colapsa (III)


 

Formentera es la única isla de Baleares sin aeropuerto. Su único puerto, la Savina, por aquello del artículo 149.20ª de la Constitución, es de competencia estatal, reducidas dimensiones… y uno de los de mayor tráfico de pasajeros de España junto al de Eivissa, que alimenta sus cifras de pasaje del tráfico con Formentera.

Según las estadísticas oficiales, en el periodo julio/2020 – junio 2021 pasaron por el puerto de la Savina la friolera de 1.651.075 pasajeros de línea regular, a los que habría que sumar los de las excursiones marítimas; el número de operaciones de buques fue de 16.550, lo que da una media de 99,76 pasajeros por buque y revela una de las características del transporte marítimo con Formentera: la baja ocupación de los buques. Ello debe vincularse a factores como el atractivo de Formentera, pero también a otros como la subvención para residentes, que en el caso de los empadronados en Formentera, convierte el precio del pasaje en una anécdota. 

El puerto de la Savina no da más de sí; como se afirma en la web de Ports de Balears- Autoritat Portuària (APB), “la configuración actual del puerto nace de prolongaciones sucesivas del primitivo dique de escollera, de principio del siglo XX, realizadas en los últimos 40 años”; lo que ha crecido, eso sí es el espacio destinado a embarcaciones de recreo

En pleno agosto, la presidente de Formentera -Alejandra Ferrer- estalló en Twitter en un día (5 de agosto, festivo en la isla) en el que coincidieron en el puerto de la Savina docenas de golondrinas desembarcando pasajeros de unas horas, los barcos de línea regular con frecuencias coincidentes y, para acabarlo de culminar, un crucero fondeado en el antepuerto. Desde la inmediatez de Twitter la presidente descargó su rabia contra la Autoritat Portuària (APB) -de cuyo consejo de administración paradójicamente forma parte- y del Govern balear, con el que su partido está coaligado. Con algo más de sosiego, Ferrer apuntó que hay que limitar la capacidad de carga marítima de llegada de embarcaciones “para garantizar la protección de nuestro entorno natural, nuestra calidad de vida y también que nuestros visitantes se encuentren con un destino tranquilo, sin saturación y natural que le proponemos”. Y dirigió su discurso al Govern y a la Autoritat Portuària: “deben entender la fragilidad del equilibrio natural, económico y social de Formentera y deben empezar a tomar decisiones claras para protegerla”.

Si barajamos el hartazgo de la presidenta de Formentera con las cifras estadísticas, puede inferirse que parte del “basta ya” de Alejandra Ferrer se debe a la proliferación de operaciones de buques cuya ocupación dista mucho de la óptima; con mejores ocupaciones se reducirían operaciones y saturaciones portuarias y contaminación, en principio, sin afectar a la calidad del servicio, ya que muchas salidas de las distintas compañías son coincidentes o casi coincidentes. Por poner un ejemplo: hay más frecuencias desde Eivissa para ir a Formentera en barco que salidas de autobús en la principal línea de la isla, la que una Eivissa con Sant Antoni; con la diferencia de que los autobuses en verano van llenos y los barcos no.

En el puerto de la Savina, la APB -al igual que en el puerto de Eivissa- ha establecido un nuevo condicionado de las asignaciones de atraques en el que establece dos zonas de navegación restringida para buques comerciales donde prohíbe la simultaneidad de maniobras; medida que está en vigor desde finales de julio y tiene como objetivo declarado garantizar la seguridad de las operaciones. En el puerto de la Savina, las zonas afectada por las restricciones corresponden a la dársena exterior, donde operan los buques comerciales, y en la que se mantiene el límite de velocidad de seis nudos y se priorizan las maniobras de salida frente a las de entrada. Además la APB insta a las navieras a cumplir con los horarios de entrada y salida programados, priorizando la seguridad. La replica de los profesionales no se hizo esperar; el vicepresidente del Colegio de Oficiales de la Marina Mercante Española (COMME), Germán de Melo Rodríguez, denunció que esas medidas van dirigidas exclusivamente al tráfico comercial, cuyas tripulaciones son profesionales, y no a los buques de recreo “que son los que generan la mayoría de las incidencias”. Porque, es una realidad, los puertos de Eivissa y Formentera, al igual que el canal marítimo que separa las dos islas, son en verano un festival del que el tráfico comercial constituye solo una parte.

Si se observa la fotografía -extraída de Google-Maps- es fácil inferir que hay mucho pasajero y más operaciones de buques para tan poco puerto. O se optimizan los servicios, reduciendo número de trayectos, o el puerto colapsará en breve. Y si estamos al discurso de la presidenta, también Formentera está a punto de perder su equilibrio por el único enlace que tiene con el exterior.


Comentarios

  1. Creo que Conejera, Cabrera, Dragonera etc., tampoco tienen aeropuerto.

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