EL REPORTAJE DEL DOMINGO. … ¡Que vienen los italianos!; la mar gruesa que amenaza a BALEÀRIA

En su despacho con vistas de Denia, Adolfo UTOR, el naviero con más empuje de España, recibió la noticia: “¡vienen los italianos!”. Y lo hicieron por partida doble: GRIMALDI tomó posición en el tráfico con Baleares gracias y como consecuencia del colapso financiero provocado por la huida hacia delante de ARMAS y deglutió los restos de Trasmediterránea. GNV, por libre, decidió que también quería parte del pastel balear que, tras la caída y naufragio de Iscomar, se repartían en régimen de duopolio imperfecto la dinámica BALEÀRIA y la enquilosada TRASMEDITERRÁNEA.
UTOR se preocupó porque, pese al músculo financiero de su socio (el grupo MATUTES), la noticia de la llegada de los italianos se produce en el peor momento para BALEÀRIA, cuando el ejercicio de 2021 debía enjaguar las pérdidas del nefasto 2020, año en el que, dicho sea de paso, la naviera de Denia asumió un rol responsable garantizando conexiones y, especialmente, suministros a Baleares.
Por ello BALEÀRIA diseñó para 2021 el año perfecto: captación de nueva carga ante las incertidumbres que generaba una TRASMEDITERRÁNEA en manos de una Armas muy debilitada y pasaje a precio de oro en la temporada de la recuperación turística y gran flujo de turismo español hacia las cuatro islas.
Pero el gozo en un pozo con la llegada de los italianos. En carga, el fichaje por parte de TRASMED de uno de los socios fundadores de BALEÀRIA, MANUEL PÉREZ VILLAR y, en pasaje, la irrupción de GNV con dos muy buenos buques y tickets a 9€ (antes de aplicar el descuento de residente), han obligado a BALEÀRIA a disputar cada tráiler, y con él el precio, y a poner sus precios de pasaje en sintonía con los de la competencia. Todo ello con repercusión en la cuenta de resultados.
Y si UTOR capitaneaba en los momentos de la eclosión y consolidación de BALEÀRIA un equipo de directivos que le acompañaron en la fundación de la naviera y le garantizaban la dedicación y la entrega (PABLO ARNAU, JOSÉ VICENTE SORIANO, PERFECTO CORTÉS…), ahora lidera un equipo al uso, sin vínculos emocionales con la empresa y nóminas más altas. Y la paradoja es que el único de los que permanece en activo de aquella generación -MANUEL PÉREZ- fue captado por el controvertido ETTORE MORACE para el proyecto TRASMED GLE.
Porque MORACE acreditó su finezza: después de ser esencial para la puesta en marcha de BALEÀRIA desde su puesto en astilleros RODRIQUEZ, desde el cual hizo que una naviera prácticamente sin barcos y poco crédito, incorporase el FEDERICO GARCÍA LORCA, actuó de confidente/colaborador de UTOR durante lustros hasta sustituir a VÍCTOR TERRICABRAS como responsable comercial/operativo de BALEÀRIA, lo que le permitió de paso poner distancia con Italia, donde fue detenido por corrupción naviera, además de conocer desde dentro el negocio y sus vericuetos. Y tras un año formalmente alejando de BALEÀRIA, es el CEO de TRASMED GLE y tiene como su mano derecha a MANUEL PÉREZ, largos años delegado de BALÈARIA en Valencia y contacto con los principales cargadores.
Pero… ¿qué tienen los italianos para poder poner en jaque a BALEÀRIA? Pues muchas cosas:
• GNV ha puesto buenos barcos; mejores y más nuevos que los de BALEÀRIA. Y que, además, navegan a velocidades superiores.
• También GNV ha roto con la rutina ancestral de los horarios con Baleares. La apuesta es arriesgada; pero, de momento, funciona aunque sea porque va acompañada de otros elementos diferenciales y, especialmente, de muy buenos precios.
• Que GRIMALDI esté ahora detrás de las “nueva” TRASMED GLE disipa incertidumbres, especialmente, entre los cargadores; nuevos y sólidos bríos para una naviera con solera.
Todo ello ha cogido con el paso cambiado a BALEÀRIA, que vendió modernidad y tecnología con el ELEANOR ROOSEVELT (una “joya tecnológica”, según UTOR). En el mejor de los supuestos, un buque que precisa de mejoras para ser competitivo en velocidad, operatividad y navegabilidad; ahí es nada.
De momento, “los italianos” solo han planteado batalla en el ámbito ferry y han dejado, al menos por ahora, a BALEÀRIA la alta velocidad que, en todo caso, se ve interpelada por la entrada en el mercado balear de FRS y los planes expansionistas más allá de su zona de confort del Eivissa-Formentera de TRASMAPI.
La cuestión es si BALEÀRIA resistirá el embate de dos de los principales grupos navieros del mundo. Y, ya puestos, si UTOR ha sido capaz de articular una organización sólida para navegar en aguas turbulentas.

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