OPINION. Se avecina una catástrofe en la línea Eivissa-Formentera

El enésimo accidente marítimo acaecido en la línea Eivissa-Formentera obliga a un reflexión. De FRS y de su peculiar CEO ya hemos dado cuenta en este blog coincidiendo, ocasionalmente, con el accidente. Pero hay más; mucho más. Porque el problema no es solo FRS o cualquier otra naviera que pretenda hacer su particular agosto en una de las líneas de mayor tráfico de Europa. El problema es estructural.

De entrada, estamos en un espacio marítimo muy transitado en verano, salpicado de islotes y en el que patronea mucho marinero de agua dulce cuando no, directamente, irresponsables. Y los controles, si los hay, no se notan.

Es este escenario la evidencia es que las tripulaciones de las embarcaciones rápidas de línea están sometidas a un estrés muy superior al propio de navegar en mar abierto y, sin embargo, se aplica la misma reglamentación. No importa los domingueros que hayan de sortear, las esperas para entrar en puerto, las múltiples operaciones ni los cambios de muelle. Y, ahora mismo, todos los accidentes en la línea -y parece que también el del buque de FRS- tienen como causa el error humano. Por supuesto que la reglamentación no es la adecuada; pero las navieras también tendrían que hacérselo mirar.

Desde el Consell de Formentera -primero su presidente y luego la corporación por unanimidad- han dicho "basta ya" a la irracionalidad de la actual oferta. Pero este posicionamiento es un mero brindis al sol mientras no se articule un discurso sobre cual ha de ser la alternativa al actual modelo. Y hay que recordar que cualquier alternativa ha de respetar la libertad de mercado y, en todo caso, justificar adecuadamente las eventuales restricciones.

En este contexto, cabe preguntarse si el actual modelo de subvención a los residentes no se ha convertido en un elemento que distorsiona el equilibrio económico-empresarial en la línea y es coadyuvante de la exagerada oferta. Porque al residente balear poco le importa el precio nominal del pasaje cuando se le subvenciona en un 75%; menos aún al residente en Formentera (cuyo padrón, por cierto, habría que revisar) al que prácticamente le sale gratis el trayecto. Junto a ello, el viajero ocasional no repara en gastos cuando viaja a uno de los destinos turísticos más caros de España.

Todos los elementos expuestos, junto a otros que quedan en el tintero (mejor dicho, el teclado) se retroalimentan hasta constituir una amalgama en la que accidentes como el último protagonizado por FRS (con un buque con pasaje inferior al 10% de su capacidad, recordemos) pueden constituir un mero antecedente de una catástrofe.



 

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