EL REPORTAJE DEL DOMINGO. Los puertos de Eivissa y Formentera colapsan

El pasado jueves 16 de setiembre, un incidente menor en el puerto de La Savina de Formentera protagonizado por el vetusto OFIUSA NOVA (¡45 años en sus cuadernas!) permitió visualizar la dependencia de una isla respecto de su puerto. Durante cerca de 4 horas no pudo operar ningún buque con rampa; fueron 4 horas, pero pudieron ser muchas más -o incluso días- si el incidente hubiese sido de otra naturaleza.
Al otro lado de es Freus, en el puerto de Eivissa, estas últimas semanas se está viendo lo nunca visto hasta ahora: ferrys que tiene que salir de puerto para que otros puedan operar. Y eso que la presencia de cruceros es, de momento, testimonial. Los lobbies correspondientes han encontrado munición dialéctica en defensa de sus intereses: se reclama la ampliación del puerto de Formentera y la apertura al tráfico comercial sin cortapisas de eslora del segundo puerto de la isla de Eivissa, el de Sant Antoni de Portmany.
En el caso de Formentera, el espejo de agua portuario está muy comprometido por las concesiones a la denominada náutica deportiva. Igual ocurre en el puerto de Eivissa, constituyendo una situación al menos cuestionable tratándose de un puerto de interés general. Pero, ya se sabe, los lobbies que piden ampliaciones son los mismo o están vinculados a los que también reclaman más amarres deportivos; la cuadratura del círculo sobre el agua.
En el puerto de Eivissa, la muy controvertida construcción del dique de Botafoc debería haber garantizado durante largas décadas la operatividad del puerto. Y los problemas han comenzado cuando aún está en construcción la estación marítima. La multiplicación de buques producto de la competencia desatada con la irrupción de las navieras italianas, unido al incremento de las operaciones con embarcaciones de alta velocidad, ha evidenciado las carencias de líneas de atraque en el único puerto de la isla con tráfico comercial.
Y, aunque sea difícil de imaginar, que una isla disponga de un solo puerto comercial hace que la situación pueda complicarse, y mucho, en caso de accidente marítimo. El reciente de FRS o el más lejano en el tiempo del hundimiento del DON PEDRO de la desaparecida ISCOMAR -ambos en la bocana del puerto- permiten especular con algún tipo de accidente que impida la entrada en puerto de los ferrys de línea regular, cada vez de mayores esloras.
Es la situación que vivió Formentera durante 4 horas el pasado jueves: un buque impide al resto operar. El incidente fue absurdo: o la rampa del buque estaba mal apoyada en el tacón del muelle o el barco se desplazó cuando un camión transitó sobre ella; todo ello a falta de conclusiones oficiales. La imagen refleja lo absurdo del incidente:
En todo caso, subrayar lo objetivo: el OFIUSA NOVA, el barco que protagonizó el accidente, fue botado en 1975 y navega a 8 nudos entre Eivissa y Formentera. Eso sí, de acuerdo con las tarifas publicadas en la web de la empresa, el metro lineal de carga lo cobra a 82€, precio en línea (al menos antes del subidón de fletes) con los grandes tráficos internacionales. FORMENTERA CARGO está participada por el mismo grupo que TRASMAPI, que sigue con su campaña para poder operar en Sant Antoni con sus viejos catamaranes adquiridos en Alaska y que, de momento, ocupan el muelle de este puerto. Un plástico vídeo de propaganda corporativa divulgado por ferrybalear.com (activo lobista en favor de tráfico comercial en Sant Antoni) lo evidencia.
Está por ver si el retorno a la normalidad que se augura para la próxima temporada, con el incremento consiguiente del tráfico marítimo en los puerto de Eivissa y de la Savina supondrá que el colapso que este verano se ha apuntado se convierta en una nuevas ‘cuestión de Estado’ para estas islas.

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