EL REPORTAJE DEL DOMINGO. ¿Cuánto vale BALEÀRIA? ¿Tiene UTOR los días contados?



ADOLFO UTOR reina solo en BALEÀRIA. Esta pasada semana se ha conocido -por proclamación del gabinete de prensa de la compañía- que el presidente de la naviera es titular del 100% de las acciones por compra al hasta hace poco socio financiero de BALEÀRIA, el ex ministro ultraconservador y cuestionado empresario ABEL MATUTES.

Si nos atenemos a los 120 millones de euros pagados por MATUTES por el 42,5% de las acciones de BALEÀRIA (o al menos esa es la cifra publicada por un medio más de cercano a MATUTES), el precio teórico del 100% de las acciones de BALEÀRIA rondaría los 300 millones de euros.

Obviamente, si UTOR tiene el 100% de las acciones, el valor real de estas participaciones es el precio por las que UTOR está dispuesto a venderlas… y alguien a comprarlas. Y la lluvia de ofertas a través de intermediarios -algunos más creíbles que otros- ya ha comenzado.

Esos 300 millones de euros que valdría la compañía son una cifra que concuerda con los números presentados por BALEÀRIA en el Registro Mercantil de su ejercicio de 2020, el año de la pandemia: activos de 758 millones, 458 millones de deuda, 207 millones de patrimonio neto y 333 millones de ingresos. Y aún en un año crítico, casi 14 millones de resultado de explotación y casi 55 millones de Ebitda. Es decir, mientras que en 2020 algunos de sus competidores de desangraron económicamente, BALEÀRIA redujo máquinas pero siguió con buen rumbo. 

Y nadie duda que las cuentas de BALEÀRIA de 2021 -auditadas por DELOITTE- serán mejores pese a la competencia de “los italianos” en su hoy por hoy principal mercado, el de Baleares. La salida de MATUTES en un momento dulce de BALEÀRIA no hace más que confirmar que los negocios de MATUTES, debido a los "inventos" de la última generación de la saga, no están en su mejor momento y no únicamente por la pandemia sino por los riesgos asumidos.

Los más cercanos a UTOR, muchos de ellos fundadores de BALEÀRIA, creen que “El Choto” (como la “vieja guardia” de BALEÀRIA denomina aún a su presidente) no dejará la naviera ni de “mover” barcos (casi siempre de forma acertada) a impulsos; lo mismo que siempre ha hechos con objetivos de negocio, expansiones, repliegues, personas o lo que haga falta.

Que un personaje como UTOR, salido económicamente de la nada, no se vaya a casa veintitantos años después con, por ejemplo, 300 millones de euros en el bolsillo tiene su mérito pero también sus riesgos, especialmente ahora que dos de los principales grupos navieros del mundo -GNV/MSC y GRIMALDI- han puesto su pica en el principal mercado de BALEÀRIA.

Quienes conocen a UTOR y han vivido junto a él los momentos de la eclosión y consolidación de BALEÀRIA no dudan de su capacidad para tejer alianzas a priori imposibles (como la que le unió largos años a MATUTES como ejemplo) o en emprender aventuras empresariales fuera de aparente lógica que acaban en éxito.

En los próximos días BALEÀRIA deberá publicar en el Registro Mercantil los nombramientos y ceses fruto de la nueva estructura -única- accionarial de la compañía. Estos ceses y nombramientos darán, muy probablemente, una idea del camino que quiere emprender “El Choto” como socio único de BALEÀRIA.

Ser socio único supone también estar solo ante el peligro que, ahora mismo y objetivamente, son los GRIMALDI (TRASMED GLE) y los APONTE (MSC/GNV); peligros y riesgos que, en su trayectoria, UTOR siempre ha sabido transformar a su favor ni que sea con alianzas y ententes que los profanos, antes de aplaudirlas, consideran antinatura.


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