Baleares sin ARMAS vive mejor

 


Han pasado apenas unos meses de la fugaz presencia de la navieras ARMAS en Baleares -en calidad de propietaria de Trasmediterránea- y los hechos lo confirman: fue una pesadilla que el mercado se ha encargado de corregir.

En junio de 2018 se concretó la compra de Trasmediterránea por parte de ARMAS y su consecuente desembarco en el negocio de los transportes marítimos en Baleares. Parecía una operación bien estudiada y que salía ganadora, entre otras cosas, por la histórica conexión entre los ARMAS y los MATUTES que, no lo olvidemos, tiene a su capo, ABEL MATUTES JUAN, aún hoy en el consejo de administración de Trasmediterránea.

Quienes conocen a ABEL MATUTES aseguran que se irá del mundo de los negocios con una espinita clavada: no haberse hecho con la histórica Trasmediterránea, algo que bien podría haber hecho a partir del desembarco de sus amigos canarios en la histórica naviera.

Pero entre las consecuencias económicas de la pandemia en la industria turística y los terremotos familiares -tan históricamente letales en las empresas familiares-, MATUTES dejó pasar su último tren con destino a Trasmediterránea y hacerse así con la compañía que un día fue estandarte de la primera familia de Baleares cuando hablamos de negocios: los MARCH.

Que la gestión que hizo ARMAS de Trasmediterránea fue un desastre nadie lo duda, los números de la compañía lo constatan y la situación actual de ARMAS, dependiente de sus acreedores, lo reflejan. Y la consecuencia lo visualiza: el repliegue a Canarias, su territorio natural, de ARMAS. 

A priori, el "tocado y hundido" de ARMAS en Baleares tenía un beneficiado: BALEÀRIA, que se las vio a partir de junio de 2018 con un competidor débil en lo económico, anquilosado en la gestión del día a día y fuera de su territorio, lo que siempre constituye un problema para una empresa familiar y local.

La pandemia -que no ARMAS- puso freno al sorpasso de BALEÀRIA. Y el cuasi colapso de ARMAS fue letal para la compañía de UTOR: llegaron los italianos y con ellos comienza la fiesta. Ahora, con un MATUTES en horas empresariales -e incluso personales- bajas, UTOR se las tiene que ver con los APONTE y los GRIMALDI, no con "Antoñito" ARMAS, siempre dispuesto a coger el teléfono a su amigo ABEL MATUTES.

¿Las consecuencias? TRASMED GLE, o séase, ETTORE MORACE como brazo ejecutor de los GRIMALDI, ha puesto los barcos al día, con independencia de las mejoras técnicas y materiales que se ejecutan en astilleros italianos, y -sobre todo- ya ha demostrado que por flota no será: GRIMALDI movilizará siempre que haga falta a sus mejores buques, tanto para dar respuesta a puntas de demanda como, y especialmente, demostrar a UTOR quien manda.

Comentarios

  1. Y yo que creo que el verdadero desastre fue Acciona?

    Tambien Armas tiene su parte de culpa, pero se comió el equipo de Acciona-Trasmediterranea enterito.

    Y el equipo no era demasiado bueno.

    Por otro lado creo que Armas no estaba preparado a nivel de equipo humano para gestionar un desaguisado como Trasmediterranea.

    Ahora estan gestionando mejor los recursos que les quedan en la zona del estrecho y Mar de Alboran.

    Que tengan mucha suerte.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Sea respetuoso en su comentario, que está sujeto a moderación. Muchas gracias por su participación.