EL REPORTAJE DEL DOMINGO. ISLA DE BOTAFOCH, el barco con el que MATUTES se abrió paso en BALEÀRIA, va camino del desguace



Cuando estas líneas aparecen online el ferry ALTAIR, de VENTOURIS FERRIES está navegando por el Golfo Pérsico a escasos 8 nudos. Todo parece indicar que va camino del desguace... pero este barco tiene más vidas que un gato y no se descarta que se posicione en una nueva línea, posiblemente, en Ski-Lanka.

Se trata de un barco veterano (1980), de construcción sólida en astilleros irlandeses, que comenzó su navegar en aguas británicas como ST. ANSELM, rebautizado como STENA CAMBRIA... y de allí a ISLA DE BOTAFOCH en 1999, primero con UMAFISA CATALUÑA como armador y luego bajo enseña de BALEÀRIA hasta su rebautizo como BARI (2010); en la actualidad luce pabellón panameño.

Cuando a primeros de los años ochenta del siglo pasado los MATUTES decidieron retomar su actividad naviera lo hicieron encargando dos pequeños barcos nuevos y espartanos, el IBIZA y el ESPALMADOR, diseñados para la línea a la que iban destinados: la interinsular entre Eivissa y Formentera. Las armadoras de MATUTES -UMAFISA, UMAFISA CATALUÑA, PITRA...- no volvieron a encargar un barco nuevo; a partir de ahí todo fueron barcos añosos comprados a precio de ganga, como el ISLA DE IBIZA o el TAGOMAGO, que embarrancó en Denia, o el ISLAS PITIUSAS, que llegando a Sant Antoni siguió sin cambiar rumbo y a toda máquina hasta la playa de Cala Salada, para mayor gloria de los sátiros y desesperación de la gente de MATUTES.

El gran negocio de MATUTES, fue, desde luego, intercambiar toda una flota lista para el desguace por una participación en BALEÀRIA, la misma de la que se habría deshecho ahora para mayor gloria del presidente de BALEÀRIA, ADOLFO UTOR [operación llena de dudas que UTOR, al menos hasta ahora no ha desvelado].

Hasta que llegó la integración en BALEÀRIA, MATUTES había confiado sus negocios navieros a JOSÉ TORRES, un alto empleado de Trasmediterránea en Ibiza que, durante años, logró compaginar esta labor con la que CEO de UMAFISA. Pero TORRES no se integró en BALEÀRIA y siguió sirviendo a Trasmediterránea como su consignatario en Eivissa, a través de una empresa que, a día de hoy, sigue con la función.

Otro personaje del resurgir naviero de MATUTES -GABRIEL ALOMAR BORRAS, capitán de la Marina Mercante- es hilo conductor en todo ello; de barbilampiño capitán del IBIZA y el ESPALMADOR a capitán del ISLA DE BOTAFOCH (se inscribió el nombre del barco con "h" final, evidenciando la incultura de quien fuera responsable de ello); de allí a jefe de flota de UMAFISA, antes del salto con el mismo cargo en BALEÀRIA, del que está a punto de jubilarse.

Eran tiempos, a caballo entre los dos siglos, en los que MATUTES jugaba a varias bandas con sus ínfulas navieras. Por un lado, participación en Trasmediterránea y amistad y colaboción con los ARMAS y, por la otra, el acercamiento a BALEÀRIA hasta que esta proximidad se concretó en integración... con el ISLA DE BOTAFOCH como buque-franquicia de UMAFISA lo que, a priori, dice muy poco de la apuesta económica de los MATUTES por el asunto ya que, ya por entonces, el ISLA BOTAFOCH era un viejo barco de velocidad de servicio más que justa y averías frecuentes en máquinas fruto de un mantenimiento low-cost.

Con todo, el ISLA DE BOTAFOCH, que con UMAFISA cubrió la línea Barcelona-Eivissa en combinación con Trasmediterránea y luego operó en Dénia ya con BALEÀRIA, era un barco con personalidad y el encanto, con algún tinte casposo, de los viejos barcos británicos:


Finalmente, ya muy achacoso, BALEÀRIA amarró el ISLA DE BOTAFOCH en Denia con destino al desguace en 2010. No obstante,  el chatarrero que lo compró hizo un buen negocio, pues dos semanas después de su entrega y renombrado “Winner 9”, arribó a Igoumenitsa y lo vendió a la sociedad chipriota Botcamp Shipping Co. Ltd. (gerencia de Perla Maritime Co., con sede en El Pireo). Desde abril de 2010 -¡y hasta ahora!- cubrió la línea Bari-Durres, fletado por Ventouris Ferries y renombrado BARI. El ISLA DE BOTAFOCH había pasado de cubrir, tras su botadura, el tráfico entre la Gran Bretaña y el Continente a hacerlo entre Italia y Albania; con el paréntesis balear con MATUTES con armador.

Ahora parece que el viejo BOTAFOCH va pasar a mejor vida. O no, porque tiene más vidas que un gato.

En todo caso, un día ya muy lejano, el ISLA DE BOTAFOCH fue un barco recién botado que se llamaba ST. ANSELM:



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