EL REPORTAJE DEL DOMINGO. Comienza la guerra de precios y la seducción de camioneros.


Este lunes una serie de personajes con teléfono inteligente en ristre darán testimonio de cada uno de los camiones que, en los puertos de Valencia y Barcelona, embarquen hacia las islas a bordo de los múltiples buques de GNV, TRASMED y BALEÀRIA con destino a las Islas. Los datos obtenidos, filtrados y ordenados por los respectivos departamentos de carga, serán transmitidos a las cúpulas de las tres navieras.

La escena se repetirá en las próximas semanas y, con los datos obtenidos, comerciales de carga irán a la búsqueda del cliente ofreciendo mejores precios que los que han regido en los últimos años, más tiempo para la descarga en las Islas en el caso de GNV y todos prometerán mejores comodidades para los camioneros a bordo; se acabó compartir camarotes en tiempos de pandemia y, ahora sí, se comerá decentemente a bordo.

Quizá los esforzados comerciales de carga lo ignoren o, simplemente, quieran ignorarlo, pero las cúpulas de las navieras saben que se estará ante un escenario efímero. Es cuestión de meses que las aguas vuelvan a su cauce o, lo que es lo mismo, finalmente queden dos operadores en armonía en el tráfico ferry con Baleares; es el equilibrio que las navieras interpretan como natural para que sus cuentas de ganancias tengan lustre.

Pero la capacidad de seducción de clientes de carga en las inminentes semanas es esencial para el diseño del futuro escenario, del que pocos dudan que seguirá teniendo como actores principales a GNV y GRIMALDI, regidas por sendas familias que no están acostumbradas a perder en sus apuestas empresariales, y mucho menos, si tienen un valor económico residual en relación a su poderío empresarial, máxime en un momento en el que, literalmente, no saben qué hacer con el dinero generado por su negocio principal: el tráfico internacional de contenedores.

Y si GNV y GRIMALDI, a través de la TRASMED comandada por MORACE se quedan, la incógnita es BALEÀRIA. La naviera de UTOR parte de una situación de liderazgo que la "nueva" TRASMED apenas ha logrado erosionar por un elemento esencial: sigue operando con los mismo barcos con que lo hacía ARMAS, con la única incorporación fija del vetusto EUROFERRY ENGRAZIA.

Los barcos de TRASMED reaparecerán en las próximas semanas tras su paso por astilleros italianos. Pero GRIMALDI ya ha enseñado sus cartas: su muy competitiva flota ECO pueden irrumpir en el tráfico con Baleares en cuando sea necesario. Con la excusa de una acumulación de carga o, simplemente, porque a las guerras que se quiere ganar se acude con las mejores armas.

Si algo ha logrado GNV hasta ahora ha sido despistar. Con dos buques (uno de ellos un Visentini de última generación recién salido de astilleros), ha tenido hasta ahora una desconcertante política comercial y una programación errática. Pero ahora se pone de manifiesto que nada era fruto de la improvisación; simplemente se estaba prospeccionando el mercado con elementos reales.

Si GNV tenía dos ferrys ahora tiene cuatro; igualdad de armas con el competidor y buques, a priori, competitivos para dar también la batalla del pasaje y, mientras, tratar a los camioneros como las estrellas del negocio en estos tiempos de recomposición del mercado.

Financieramente es débil en relación a sus dos nuevos competidores y UTOR lo sabe. Ello unido a su madurez personal y empresarial, hace descartar que el "Choto" UTOR protagonice alguna de las iniciativas al límite como las de los viejos tiempos. Quizá por primera vez en su trayectoria, UTOR ejercerá de naviero prudente y conservador, lo que -en principio- es lo que toca cuando se está en una posición de liderazgo. El problema obvio para la naviera de Denia es que quienes irrumpen y quieren disputar el mercado no son precisamente ni unos advenedizos ni una organización empresarial desestructurada e inexperta, si no todo lo contrario.

Y si UTOR ejerce de naviero prudente, habrá entente; o con GNV o con GRIMALDI. Las apuestas, o directamente las "porras", en el sector están igualadas. Entre quienes opinan que el aliado natural de BALEÀRIA es GNV frente a los que están convencidos de que el protagonismo y experiencia en estos escenarios de MORACE llevarán a recomponer sus relaciones con UTOR no solo en lo personal si no también en lo empresarial. Incluso hay quien dice que si la TRASMED de MORACE no ha hecho hasta ahora "pupa" de la seria a BALEÀRIA es porque el objetivo de los GRIMALDI no es acabar con BALEÀRIA sino hacérsela suya a través de alguna de las múltiples forma que hay para ello; y que -en este caso- la presencia de GNV favorecería la operación al impedir que Competencia la desbaratase.

Y es que, en todo caso, cualquier alianza, entente y, por supuesto, absorción o fusión, será escrutada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), protagonista en el pasado de reciente de intervenciones que han abortado proyectos empresariales sin beneficiar al mercado.

OPINION. EMPIEZA, AHORA SÍ, LA FIESTA


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