Al capitán marítimo de Eivissa le crecen los problemas; ahora, los empresarios.

 


Mar de proa para el capitán marítimo de Eivissa, LUIS GASCÓN. A la querella interpuesta por una de las navieras que operan en la isla, AQUABUS, se suman ahora las críticas de los empresarios náuticos agrupados en la Asociación Náutica de la Pimeef, que han puesto de manifiesto su malestar con el funcionamiento de la Capitanía Marítima de Eivisa, que tildan de «pésimo».

Según informa el digital Nou Diari,  «el descontrol» de este órgano les ha impedido empezar a trabajar con normalidad desde principios de temporada, una circunstancia que les ha acarreado un importante déficit en la cuenta anual de resultados. Así, explican que un mero cambio de titularidad de una embarcación, por poner un ejemplo, tarda en hacerse efectivo un mínimo de tres meses a, aunque puede llegar a dilatarse por espacio de más de un año, sostienen. Unas condiciones que, bajo su punto de vista, «son inadmisibles» e «incompatibles con la supervivencia» de sus negocios, «porque todo funciona igual de lento y de mal en la Capitanía de Eivissa, donde un día te dicen una cosa y al siguiente, todo lo contrario», indican los afectados, que prefieren mantener el anonimato por miedo a posibles represalias, destacan.

Las denuncias y la querella contra LUIS GASCON son sistemáticamente ocultadas por los medios tradicionales y por otros vinculados a las navieras, como ferrybalear.com, lo que da buena cuenta del entramado de intereses que se mueven en el puerto de Eivissa. GASCÓN habría dictado “sanciones y resoluciones arbitrarias” sobre los permisos de navegación de los barcos de Aquabús, “a sabiendas de que dichas resoluciones eran injustas y contrarias a la ley”, según sostiene el abogado mediático y ex fiscal Pedro Horrach. La naviera se habría enfrentado, además, a una “vigilancia extrema” de sus actividades por parte del capitán marítimo, quien podría haber puesto “obstáculos” y generado “retrasos para obtener permisos de navegación” en la ruta regular entre Eivissa y Formentera. Según la querella, esto generó sanciones reiteradas e incluso la paralización de la actividad de algunos de sus buques.

Desde la patronal del sector, se asegura que de un tiempo a esta parte muchas empresas y particulares, han optado por tramitar fuera de la isla este y todos los procesos que pueden expedirse en otras capitanías marítimas, a pesar de que se trata de sociedades y personas radicadas en la isla. 

Empresas de chárter, con despacho de lista sexta, no tiene la misma suerte, puesto que están obligadas a realizar todos los trámites en la capitanía local en donde operan, en este caso la de Eivissa, lo que, en algunos casos, les ha impedido dar servicio en plena temporada a pesar de haber entregado toda la documentación necesaria en tiempo y forma. O les empujan, en determinados supuestos, a tener que hacerlo sin todos los papeles en regla «debido a esta larga demora», aun exponiéndose a multas: «O lo hacemos así o cerramos puertas directamente», se excusan.

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