EL REPORTAJE DEL DOMINGO. 2022, un año para atarse los machos. GNV (III)



Los efectos económicos de la pandemia han sido determinantes para el meneo de las comunicaciones marítimas baleares. Como consecuencia directa, la división mediterránea de la histórica Trasmediterránea fue vendida por ARMAS un minuto antes del desastre total; por otro lado, las consecuencia mundiales de la pandemia en el transporte marítimo intercontinental hacen que a los grandes operadores, literalmente, les sobre el dinero y no sepan donde ponerlo. Dos de ellos, GNV y GRIMALDI, han decidido ponerlo en el tráfico marítimo balear. Y TRASMAPI a lo suyo.

Analicemos por puntos lo que nos depara 2022.


Si los GRIMALDI pusieron su pica en Baleares a través de TRASMED, a los APONTE les faltó tiempo para irrumpir en el tráfico con las Islas, ni más ni menos que con un Visentini de nueva generación recién salido de astilleros; como el que no quiere la cosa. Para competir con navieras de flota envejecida y, en el caso de BALEÀRIA, en buena parte fletada.

Si los APONTE y MSC-GNV no fueran quienes son podría pensarse que su aventura está a la altura del histriónico CEO de FRS con su irrupción seguida de tocata y fuga en las Islas. Porque GNV consiguió desconcertar al mercado con sus extraños, efímeros y desconcertantes horarios y rutas. Y aún sigue en esta línea, solo que ha doblado la apuesta: de dos barcos a cuatro de una tacada, acreditando el poder naviero de los APONTE.

Obviamente, el show de horarios y líneas de GNV ni se puede mantener en el tiempo ni es, al menos al 100%, fruto de la improvisación, sino de prospeccionar el mercado y hacerlo con ‘fuego real’.

Por ello, en 2022 GNV deberá estabilizar su oferta que, todo parece indicar, romperá los viejos cánones según los cuales los barcos salen de noche de los puertos peninsulares y de día de las Islas. Si no fuera así no se entenderían los horarios rompedores programados por GNV que, dicho sea de paso, en muchas ocasiones solo se han mantenido unos escasos días.

Como a GRIMALDI, a GNV le sobra literalmente el dinero, lo que no significa que lo vaya a tirar al mar ni, mucho menos, a regalar a través de alianzas o compras más o menos estratégicas.

Lo que es indiscutible es que GNV es ahora mismo la naviera que opera en Baleares con buques mejor habilitados para el pasaje y con mayor capacidad para transportar, junto a las esenciales mercancías, en inmejorables condiciones pasajeros. La reciente incorporación de LA SUPERBA lo avala.

2022 será previsiblemente, en consecuencia, el año en que GNV dará, con las mejores armas, la batalla del pasaje en Baleares, disputando pasajeros al avión y, por supuesto, a las otras navieras. TRASMED y BALEÀRIA lo tienen crudo con su flota, aunque es de esperar que haya reacción.

 

Mañana, en balearferry.com, TRASMAPI


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