La batalla del mar se está librando en tierra

 


ETTORE MORACE y ADOLFO UTOR desarrollan estos días una misma actividad: llaman personalmente a sus mejores clientes de carga para que no atiendan los cantos de sirena que les llegan de GNV. TRASMED y BALEÀRIA defienden posiciones; GNV ataca. Los precios bajan y los servicios se multiplican.

Los principales cargadores, pero incluso los medianos, se crecen. Ahora sí, se sienten protagonistas. Algunos incluso se permiten el pequeño placer de vacilarle a un hombre que está en la lista Forbes; "Adolfo (UTOR) hacía años que no me llamaba, y así se lo dije para empezar", explica un pequeño empresario del transporte que embarca al año unos cuantos centenares de camiones con destino a Baleares.

Si hace unos meses la batalla naviera se disputaba únicamente respecto de los grandes cargadores -con MERCADONA al frente-, ahora cualquier camión resulta ser un tesoro para TRASMED o BALEÀRIA, unidas en algo: el pavor compartido a ver carga notable en los buques de GNV.

Todo ello ha puesto fin a unos tiempos de supremacía naviera, con precios estables -y elevados- y condiciones rígidas. "A mi en plena pandemia me obligaron a compartir camarote con 3 desconocidos", explica -dolido- un pequeño empresario del sector propietario de 3 camiones, uno de los cuales conduce personalmente. "Esto no se olvida", remacha,

La estrategia de la captación de clientes no es la misma entre las 3 navieras que se disputan el mercado de la carga. GNV exhibe potencia y, sobre todo, precio. TRASMED ofrece fiabilidad, trato exquisito y precios estables a medio plazo. Por su parte, BALEÀRIA luce posición dominante y parece retornar al trato personalizado con los cargadores.

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