La competencia fuerza a BALEÀRIA a buscar negocio fuera de Baleares

 


BALEÀRIA busca consolidar su negocio fuera de Baleares y ampliar su radio de acción. Las recientes adjudicaciones de tráficos subvencionados han sido agua de mayo para una compañía que ve amenazado su negocio en Baleares por la competencia de GRIMALDI y GNV. "No han hecho daño", aseguran fuentes de la compañía, no sin descartar que lo hagan a corto o medio plazo.

También constituye una buena noticia para BALEÀRIA que el Gobierno prevea declarar de interés público, y por lo tanto subvencionar, el tráfico Huelva – Santa Cruz de Tenerife y Huelva – Las Palmas. Y, por supuesto, el retorno a la anterior normalidad en el tráfico con Marruecos.

Así las cosas, el epicentro del negocio de BALEÀRIA podría desplazarse hacia el Sur y situar a Baleares como un escenario más de actividad para la compañía de Denia, ahora en manos al 100% de ADOLFO UTOR que, con la complicidad financiera del grupo Caixabank, se hizo con el paquete accionarial que estaba en manos del grupo Matutes a finales del pasado año.

Algunos iluminados (por ferrybalear.com), de hecho, ya ven a BALEÀRIA como "el operador global nacional" (SIC), aunque sus propios lectores hayan dejado "recaditos" como este: "A ver si también se convierte en una naviera nacional y referente pagando lo que se merece la gente de mar y tratando al personal como lo que son personas, y también abanderando los buques en España entonces lo llamaremos naviera referente a nivel nacional, por desgracia ahora lo que tenemos es una naviera precaria en cuanto a condiciones y sueldos y que intenta taparlo con opiniones como las vuestras que no tenéis ni idea de que es ser un marino y a cuánto se paga, y de porque es importante barrer para casa y abanderar aquí y contratar gente Española hasta entonces un pirata más que se hace grande a costa de no valorar lo que es un marino mercante".

En todo caso, desde BALEÀRIA se buscan nuevos nichos de mercado más allá de Baleares, al considerar que el negocio en las Islas ya no tiene capacidad de crecimiento y que, además, la competencia de las navieras italianas hace que los precios -tanto en carga como en pasaje- no permitan multiplicar ingresos.


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