Dudas sobre el GNL como combustible “limpio” para los barcos


 Transport&Environment, un lobby del sector de transportes registrado ante la UE, sostiene que el gas natural utilizado como combustible de transición limpio en el sector naviero, en realidad, tiene una incidencia muy negativa sobre el medio ambiente por la gran cantidad de metano que liberan las embarcaciones que combustionan gas. En Baleares, solo BALEÀRIA ha apostado por el GNL, precisamente, dentro de un programa de la UE y buena parte de la flota de la naviera de Denia puede usar, indistintamente, GNL o fueles.

De hecho, BALEÀRIA no hace más que seguir lo que es tendencia en Europa, ya que según el propio Transport&Environment, “Los armadores encargaron más buques alimentados con gas en 2021 que los cuatro años anteriores combinados, con barcos a GNL promovidos como una alternativa limpia a los combustibles tradicionales. El año pasado, la UE propuso objetivos de intensidad de carbono para los combustibles para uso marítimo que obligarían a los armadores a alejarse del fuelóleo residual, el combustible de transporte más utilizado en la actualidad”.

Según este lobby del transporte, “El Ecodelta forma parte de una nueva tendencia para los buques supuestamente limpios propulsados por gas. Los nombres contienen palabras como "eco" y a menudo se pintan de verde. Pero sus credenciales verdes terminan ahí”.

Y es que, pese a reconocer que los buques a GNL emiten menos porque “no hay smog oscuro”, Transport&Environment mantiene que ello es solo “a simple vista” porque el GNL “posee un secreto sucio: el metano”, con lo que aproximadamente el 80 % del GNL europeo utilizado por los barcos hoy en día es peor para el clima que los combustibles que reemplazan, debido a la liberación de este potente gas que es más de 80 veces más cálido que el dióxido de carbono.

Un problema importante es que, a lo largo de la cadena de suministro de gas, el metano sin quemar se filtra y se desliza en la atmósfera y está calentando el planeta más rápido.

De hecho, las vacas -y con ello la ganadería intensiva- son emisoras de metano; un promedio de 200 gramos diarios equivalentes a 5 kilogramos en unidades de CO2. Tanto es así que la propia UE ha aprobado un aditivo alimentario que reduce en un tercio el metano que las vacas emiten a a través de sus ventosidades.

Transport&Environment ha llegado a su conclusión sobre las emisiones de metano a través de una investigación en el puerto de Rotterdam, el más grande de Europa. Utilizando una cámara infrarroja de última generación con un filtro especial para detectar gases de hidrocarburos, el equipo de T&E se subieron a un barco para rastrear barcos de GNL conocidos en la zona.

Según una revisión independiente de las imágenes llevada a cabo por TCHD Consulting, una consultoría de imágenes ópticas de gas, las imágenes del Ecodelta y un gigantesco portacontenedores, el CMA CGM LOUVRE, existe evidencia de que se estaban liberando intensas emisiones de hidrocarburos sin quemar a la atmósfera, lo que se recoge en este video:



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