GRIMALDI no prevé, por ahora, renovar la flota de TRASMED

 


La envejecida flota de TRASMED no será, al menos por ahora, renovada. GRIMALDI está a la expectativa de como se desarrolla el negocio de su filial española -y especialmente de las eventuales alianzas- antes de renovar flota y, tras la compra de la división mediterránea de la antigua Trasmediterránea, se centra ahora en invertir en sus filiales finesa y griega.

El CEO de TRASMED, ETTORE MORACE, se tiene que conformar con publicitar las excelencias del 'restyling' (eufemismo de "lavado de cara") de su flota mientras, en Linkedin, se le hacen los dientes largos saludando los nuevos buques que está construyendo en China GRIMALDI para renovar la flota de FINNLINES, la filial finesa del grupo naviero italiano que ha visto reducida su actividad con la suspensión de sus servicios con Rusia debido a la guerra de Ucrania.

Y es que las necesidades de flota de TRASMED y de FINNLINES son parejas, como se constató cuando GRIMALDI rescindió el flete del ROSALIND FRANKLIN a BALEÀRIA y lo destinó a su filial finesa. Pero, para GRIMALDI, los buques de TRASMED pueden ser tecnológicamente obsoletos mientras que los de FINNLINES estarán a la última: alto estándar y reducción del consumo del 50% gracias a la hibridación.

Los buques ro-pax respetuosos con el medio ambiente "aportarán soluciones innovadoras a los servicios de Finnlines y mejorarán la experiencia del cliente a un nuevo nivel", se dice desde GRIMALDI al valorar una inversión de 500 millones de euros en su filial finesa que incluye dos buques ro-pax ecosostenibles, así como tres buques ro-ro híbridos.

Del nivel de confort de los nuevos buques da buena cuenta la siguiente fotografía. Mientas, ETTORE MORACE deberá seguir aplicándose en ensalzar el 'restyling' y la reducción con aditamentos de la contaminación que produce unos buques propios de otros tiempos con los que opera TRASMED, de momento, sin que se avisten inversiones transformadoras por parte de GRIMALDI.



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