Enfrentamiento abierto entre socios en TRASMAPI

 


“Fins els collons” (hasta los cojones) así de harto está el socio minoritario y teórico CEO de TRASMAPI, RAFAEL CARDONA VIUDA, de la situación creada por el socio mayoritario de la compañía, MARCOS MARI WASHBOURNE (en la foto, divulgada por TRASMAPI y extraída de Shippax), que ha puesto a la compañía al borde del abismo con la incorporación de tres viejas glorias navieras que, hoy por hoy, siguen amarradas después de un año de su adquisición.

El divorcio entre socios se materializó hace unas semanas, cuando RAFAEL CARDONA se negó a viajar junto a MARCOS MARI al Estrecho en el enésimo intento de dar salida, aunque fuera a través de un flete, al Incat 045 propiedad de TRASMAPI que está en un astillero de Vigo. MARCOS MARI viajó entonces acompañado de un licenciado en náutica que había navegado como alumno en TRASMAPI y que ahora es jefe de operaciones en un consignatario de Valencia y de MANUEL JESÚS ORTIZ MORILLA, contratado desde el pasado mes de enero por TRASMAPI como capitán del Incat 045.

La comitiva de TRASMAPI se entrevistó con los responsables portuarios de Ceuta y tuvieron como introductor al muy controvertido PEPE RODRÍGUEZ, el que fuera máximo responsable de BUQUEBUS-España y al que se atribuyen en el sector una serie de jugadas, entre ellas algunas como determinados embargos que, pese a su escaso montante económico, pusieron en difícil situación a ARMAS antes de que la naviera canaria se rindiera al capital italiano.

Personas del entorno de CARDONA aseguraron que éste ha dicho “basta ya” a MARI WASHBOURNE de adquirir embarcaciones a precio de saldo con el interés último de revenderlas con pluvalías. “‘Marquitos’ (MARI WASHBOURNE) le cogió el gusto a eso de comprar barcos a un precio y revenderlos por 3 ó 4 veces su coste tras sacarles beneficio de explotación, como ocurrió con el NURA NOVA o el CRISTOBAL COLON”.

Según esta fuente MARCOS MARI aspira a convertirse en una especie de broker naval de éxito, función en la que, al menos hasta ahora, a RAFAEL CARDONA le tocaba el papel de coordinar la puesta a punto de los barcos y hacerlo con poco dinero y escasos recursos (es el caso de los ‘alaskas’, amarrados en Sant Antoni). Pero CARDONA ha dicho “basta ya” y por molestarle también le molesta que le llamen ‘FALETE’, aunque fuera ‘MARQUITOS’; el divorcio entre socios está servido.

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