Sant Antoni, ese muy oscuro objeto de deseo

Tregua veraniega. Un verano más, el puerto comercial de Sant Antoni permanecerá inoperativo y ningún ferry hará sombra a los yates del puerto deportivo que gestiona el Club Nàutic Sant Antoni (CNI, como el controvertido servicio de inteligencia español).
TRASMAPI ha logrado poner en marcha sus ‘alaskas’ y comenzarán operaciones en Menorca. A BALEÀRIA -como a muchas navieras- le faltan barcos para atender sus líneas y sus apuestas estratégicas. Y AQUABUS se ha resignado a jugar en la línea Eivissa-Formentera su atrevida apuesta con Damen, que, de ganarla, supondrá que pasará de ser la naviera más cutre a la que ofrece más calidad de flota (veremos si también de servicio) en la línea interpitiusa.
En definitiva, tregua con victoria del CNI. No se prevé que hasta al menos en otoño se reemprenda ese complicado y particular juego de trileros que mantiene inoperativo el segundo puerto de la isla de Eivissa, el más cercano de Baleares a la Península y que se ha convertido en muy oscuro objeto de deseo.
Al menos las tres navieras citadas están potencialmente interesadas en operar en Sant Antoni y hacerlo con destino a puertos como Denia, Gandía, Valencia o, incluso, Barcelona. La principal ventaja competitiva es muy simple: menos millas en unos tiempos en los que los pasajeros y transportistas quieren menos tiempo de duración de las travesías y el precio del combustible aprieta las cuentas de resultados.
Pero no solo TRASMAPI, BALEÀRIA o AQUABUS son candidatas a operadores en el puerto de Sant Antoni. La nueva TRASMED podría tomar el relevo de la antigua Trasmediterránea, que para algo está dirigida por un broker naval capaz de sacarse casi de la manga el barco adecuado en el momento preciso (o al menos proclama desde la web de Malta Shipbrokers International).
2023 es año de elecciones. Y, ya se sabe, los políticos ven multiplicada su capacidad de inventar y prometer. Previsiblemente, ese oscuro objeto de deseo en forma de puerto será argumento electoral y habrá que ver lo que son capaces de prometer, e implementar, los dos partidos con posibilidades más reales de estar en el Govern balear, que, con el corrupto Matas al frente, adecentó el puerto de Sant Antoni y construyó un estación marítima tan digna como infrautilizada.
Para el puerto de Sant Antoni, 2022 ha muerto. 2023 puede ser un gran año.

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