Expertos y ecologistas creen que los scrubbers son una “trampa tecnológica” y mera excusa para utilizar combustibles sucios

Los scrubbers son una trampa tecnológica que utilizan los barcos para poder decir que son más sostenibles; y ello por los scrubbers filtran las partículas más gruesas, pero no las ultrafinas, que son las más cancerígenas por la capacidad de entrar en la corriente sanguínea. Según explica Francisco Xavier Martínez, investigador de la Universidad Politécnica de Cataluña, el uso de limpiadores en vez de combustibles más limpios es una cuestión en parte tecnológica. “Nos encontramos con que la capacidad de las refinerías a escala mundial para producir combustibles tan refinados no llega a la demanda que existe”, dice.
Desde sectores ecologistas y por parte de los expertos se señala en Baleares a los cruceros y a las navieras que, como GNV y TRASMED, han optado por los scrubbers. Lo hacen, aseguran, por motivos económicos. De hecho, el fuel que emplean los barcos es uno de los últimos productos resultantes del refino del petróleo, por lo que es aproximadamente un 50% más barato que combustibles como el gasoil o la gasolina.
Sin embargo, en algunos países ya se ha prohibido el uso de scrubbers en los puertos. Es el caso de Bélgica, Eslovenia, Singapur o Turquía. También existen estados que han establecido zonas de bajas emisiones en el mar. Las entidades ecologistas piden medidas también para el Mediterráneo, uno de los mares más contaminados del mundo. “Llevamos años pidiendo que se establezca un área de control de emisiones donde sólo se pueda utilizar combustible con 0,1% de azufre. Esto ya existe en Canadá y Estados.
La realidad es que aunque está prohibido en el transporte y la industria terrestre, los barcos tienen autorización para utilizar fuel para propulsarse. El fuel es un combustible pesado con un nivel elevado de impurezas, nocivas para la salud y el medio. La contradicción es que el uso del fuel está prohibido en el suelo, por sus efectos nocivos, y en cambio en los puertos –algunos situados muy cerca de grandes núcleos de población– está permitido.
Uno de los componentes más nocivos del fuel es el azufre, que cuando arde se libera a la atmósfera en óxido de azufre, asociado a enfermedades respiratorias y lluvia ácida, por ejemplo. Por ello, poco a poco, la Organización Marítima Internacional (OMI) va limitando la cantidad permitida de este elemento en los combustibles.
Desde 2020, los barcos sólo pueden emplear fuel en una cantidad inferior al 0,5% de azufre mientras navegan e inferior al 0,1% cuando están en puerto. Pero hay excepciones a esta norma, por lo que en algunos casos se permite quemar combustibles con mayor contenido de azufre en los puertos a cambio de utilizar sistemas que filtren contaminantes de los gases que emiten. Sin embargo, según denuncian muchas entidades ecologistas, buena parte de estos contaminantes limpiados van a parar al mar. "Estos sistemas intoxican los ecosistemas marinos en lugar del aire", explica Maria García, portavoz de Ecologistas en Acción. Mejorar la calidad del aire a cambio de ensuciar el mar.
En este contexto, se considera a los scrubbers como una trampa, ya que los buques que los emplean pueden sortear la obligación de utilizar combustibles más limpios, porque sobre el papel las emisiones que emiten son equivalentes. Un trabajo del Instituto de Investigación Ambiental de Suecia señala que, a pesar de que los limpiadores filtran en buena parte algunos contaminantes, los barcos que los utilizan emiten un 40% más de partículas nocivas que los que utilizan combustibles más limpios . Otro estudio, de la Universidad de California, va más allá e indica que los scrubbers pueden crear nuevas fuentes de contaminación, por ejemplo de cromo. Además, según el American Chemical Society, las aguas residuales provenientes de estos sistemas de limpieza parecen más tóxicas que el petróleo crudo. Lo argumentan en un estudio en el que analizan los efectos de sustancias sobre copépodos, una especie de crustáceos microscópicos.
Existen aún muchos estudios que coinciden en que el agua que liberan al mar estos sistemas contiene contaminantes cancerígenos, como metales pesados, que entran en la cadena alimentaria de los organismos marinos. Además, el agua que expulsan es más ácida que el entorno marino, lo que puede llegar a afectar a la biodiversidad marina.

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