GNV aplica el descuento de residentes pero no lo cobra

Que GNV es un gigante de las comunicaciones marítimas nadie lo duda; que irrumpió alocadamente en el tráfico ferry de Baleares, tampoco. A los cambios de rutas, movimientos de barcos y escalas imposibles se suma su incapacidad informática para integrarse, prácticamente un año después de iniciar sus operaciones, en el Sistema de Acreditación de Residencia Automático (SARA) del ministerio de Fomento; ¿el resultado?… que GNV aplica el descuento de residente pero el ministerio no se lo reembolsa.
De momento, GNV está almacenando miles de fotocopias de certificados de residente y de DNI’s -se supone- con la esperanza de algún día poderse resarcir de los descuentos que aplica. Y con ello podría estar incumpliendo la ley de Protección de Datos, puesto que la utilización de SARA por parte de las compañías transportistas no es optativa sino obligatoria.
Además, la impotencia informática de GNV crea severas disfunciones en los embarques y graves molestias a sus pasajeros residentes, que se ven obligados a exhibir -y la naviera fotocopia- su certificado de residente, de lo que la implantación de SARA les libera.
Porque SARA es de uso obligado por agencias de viaje, portales de reservas en Internet, compañías aéreas y navieras para verificar y acreditar si el pasajero tiene derecho al descuento residente.,, ¡desde noviembre de 2014!
La normativa dispone que la consulta telemática es obligatoria y si la compañía aérea, naviera o quien venda el billete, no ha realizado la consulta a SARA de un billete subvencionado, ese billete no tendrá aplicado el descuento residente ya descontado al pasajero.
Por todo ello, el 75% de bonificación de los pasajeros residentes GNV lo convierte en un descuento comercial a su cargo, crea molestias innecesarias a sus clientes… y, hoy por hoy, su cuenta de resultados se resiente por no haber sido capaz, en casi un año, de conectar sus sistema informática a SARA.

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