Sant Antoni: otra temporada con el puerto sin tráfico comercial

El GUARDAMAR CONCEPCION ARENAL, una lancha de salvamento de 32 metros de eslora, era ayer la única embarcación atracada al muelle comercial de Sant Antoni de Portmany; la estación marítima -inaugurada por el corrupto MATAS- sigue cerrada a cal y canto. Este es el paisaje auspiciado por el lobby liderado por el Club Nàutic de Sant Antoni, presidido por el exalcalde [¿socialista?] del municipio.
No parece que ninguna decisión de orgullo naviero vaya a alterar el panorama. Porque poder operar comercialmente en el puerto de Sant Antoni se puede… pero con esloras inferiores a 70 metros; un reto que ni las navieras conocidas ni las desconocidas parecen dispuestas a asumir. Ni para ir a Formentera.
Cuanto más tiempo pase con el muelle comercial negando su condición, más probabilidades hay de que el Club Náutico lo fagocite y que, con ello, definitivamente Sant Antoni pierda su condición de puerto. La urbe que nació alrededor del puerto lo habrá finiquitado.
Que una isla esté dispuesta a perder su segundo puerto es como para hacérselo mirar, pero los intereses son los intereses y estos se imponen en los puertos de Eivissa y Formentera en mayor medida de como ocurre en otras lares debido a los altos precios que el llamado lujo impone. Aunque luego las concesionarias no paguen, como ocurre en el puerto de Eivissa.
En este contexto, los 70 (metros de eslora) parece una cifra buscada para que ninguna naviera pueda hacer un plan de negocio con visos de viabilidad. Pero tampoco ha estado muy afortunado el sector al no ser capaz, pese a ello, a plantar cara a la absurdidad. Por ejemplo, un NIXE o un CASTAVI podrían alternarse en servicios con Formentera. Y si TRASMAPI y BALEARIA, al precio que está el combustible, tuviesen pérdidas por ello, bien las compensarían con el tráfico con Formentera. Pero no, el sector naviero se ha rendido y el Club Náutico prepara el gran golpe.

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