La ‘operación paso del Estrecho’ (de es Freus) es cosa de dos.

61 salidas diarias, 61. Esta es la oferta, ahora mismo, en la particular ‘operación paso del Estrecho’ que utilizan cientos de miles de personas para llegar a Formentera, uno de los destinos turísticos ahora mismo más preciados y que va camino de la masificación creada, en parte, por el turismo de un solo día que, desde la isla, se combate porque se considera que su rentabilidad no compensa la saturación que ocasiona.
A estas 61 salidas diarias (ver para creer: www.proximoferry.com) se sumarán en unos días las 8 que tiene previstas AQUABUS si es que, alguna vez, logra superar sus problemas para poner en marcha los dos Damen procedentes de Filipinas, algo que -por otro lado- cada vez parece más próximo.
Que 2022 será un año de récord en esta ‘operación paso del Estrecho’ nadie lo duda. El hecho de que, a finales de junio, se produjeran “llenos totales” en determinadas salidas -y como consecuencia de ello que pasajeros se queden en tierra- es el mejor indicador del récord que se avecina.
Pero a diferencia de la ‘auténtica’ ‘operación paso de Estrecho’, en la de Formentera la competencia es muy -muy- limitada. De hecho es cosa de dos: TRASMAPI -con su atláter MEDITERRANEA PITIUSA- y BALEÀRIA.
Ya antes de la pandemia, BALEÀRIA logró superar a TRASMAPI, algo que se relaciona con el cambio de paradigma. Porque TRASMAPI -como división naviera de un grupo hotelero- trabajaba, y trabaja, a partir de grupo gestionados por operadores turísticos, un segmento en franca decadencia frente al pasajero que va por libre, eso sí, con la red como guía.
Pero una de las principales características de la línea es su condición de ‘bus’: los pasajeros -sean turistas o residentes- tienen tendencia a coger el primer barco que sale; en el caso de los turistas, la ida condiciona la vuelta, que suele ser abierta de hora pero no de compañía.
Que en la línea se gana dinero nadie lo duda. Que no todo en el monte es orégano, también. Buena prueba de ello son los reiterados fracasos de las navieras con capital formenterés y los fiascos de los que, desde fuera, venían a dar lecciones (léase FRS).

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