2022: el verano en el que ‘los italianos’ degradaron el servicio con Baleares


 

Los cánones aseguran que la competencia siempre es buena y sirve para mejorar la calidad de los productos y los servicios. Pero la irrupción en el mercado de las comunicaciones marítimas de Baleares de ‘los italianos’ lo desmiente. [por ‘los italianos de entiende GNV y TRASMED, la filial española de GRIMALDI]

Se supone que cuando se pretende entrar en un mercado hay que ser mejor que quien lo lidera (BALEÀRIA). Pero, hoy por hoy, la naviera de Denia da un repaso a ‘los italianos’ en fiabilidad, un elemento esencial y determinante para los cargadores y muy importante y básico para los pasajeros.

Las redes sociales van llenas del relato de pasajeros que se siente estafados por cancelaciones con alternativas nefastas y barcos de ‘los italianos’ en los que han tenido que dormir en el suelo pese a haber adquirido camarote.

Cuando comenzó a operar TRASMED, su CEO, ETTORE MORACE utilizó su vieja amistad con el patrón de BALEÀRIA, ADOLFO UTOR, para que la naviera de Denia sacase las castañas del fuego a TRASMED ante cualquier contingencia, que empezaron a ser muchas. Y con ello, TRASMED dando beneficio a BALEÀRIA.

La irrupción de GNV cambió la situación al cabo de unos meses. Y TRASMED (con severas carencias en su flota) y GNV (programaciones erráticas, sistema de reservas de pasaje y carga propias de otro siglo...) unieron su destino y sellaron el desastre, acrecentado por la pésima gestión de sus intercambios de carga y pasaje.

Guindas del desastre se producen a cada momento: la avería del CIUDAD DE ALCUDIA, la programación de cumplimiento imposible del CIUDAD DE BARCELONA, el trasvase de pasajeros a camarotes de que no existe. En resumen, un festival. 

Desde su despacho acristalado de Denia, UTOR, impávido ante el harakiri comercial de sus competidores está que ni se lo cree mientras ve incrementar las cajas. Quienes tenían que poner a BALEÀRIA contra las cuerdas la han consolidado como la naviera de referencia, el socio fiable de los principales cargadores y la que pasa de puntillas de las críticas (algunas feroces) de los soliviantados pasajeros en las redes sociales.

Gato viejo curtido en mil batallas (navieras), UTOR no se fía. Sabe que ‘los italianos’ tienen poder económico, multiplicado con la escalada de precios de los fletes intercontinentales como efecto colateral de la COVID y de la crisis de suministros. Pero también sabe que ni a APONTE ni a GRIMALDI les gusta perder ni al parchís; y ahora mismo están perdiendo no solo prestigio sino mucho dinero en Baleares.

Por ello, UTOR toca a rebato y quiere una BALEÀRIA más fuerte y eficiente; nada de relajos y de acomodarse en una situación privilegiada que no ha venido por méritos propios sino por los errores de los competidores italianos. Y en cualquier momento pueden corregir el rumbo y lo tienen fácil por el trato fiscal favorable que les da su Gobierno, al margen de la última concesión del agonizante gabinete italiano: que en barcos de su bandera puedan embarcar como tripulantes personas sin formación marítima, con el objetivo de hacer frente a la crisis provocada por la falta de tripulantes cualificados (que aparecen, eso sí, ante buenas condiciones laborales y económicas).


Comentarios